M. Gisela Carta

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Esencias Vibracionales de las Sierras de Córdoba creadas por H. Rubén Campos quien desde hace más de 20 años investiga acerca de las energías curativas de la naturaleza.

Estas esencias, absolutamente artesanales y de comprobada eficacia, son consideradas los Elixires del Nuevo Milenio por su aplicación multidimensional en la terapéutica de las esencias vibracionales. Tienen gran afinidad con nuestra vida, ya que compartimos con ellas el mismo hábitat y la misma latitud planetaria, por eso nos ayudan a estar en perfecta armonía con nuestro entorno y sus circunstancias. Realizan un importante aporte para mejorar nuestra calidad de vida, nos ayudan a tomar conciencia y a corregir nuestros defectos, así como a iluminar con sus virtudes nuestros aspectos en sombra. Son de una ayuda invalorable para terapeutas por lo sanas, naturales y efectivas. Son inocuas, no generan acostumbramiento, ni dependencia, son compatibles con cualquier otro tipo de tratamiento que se esté realizando, no tienen efectos colaterales, pueden tomarlas bebés, niños y ancianos, incluso administrarse a animales y plantas.

Para más información sobre estas maravillosas esencias vibracionales consultar: http://hrubencampos.blogspot.com

EL ARTE DE LA CURACIÓN CON ESENCIAS FLORALES

De “La Curación Vibracional de Richard Gerber”

 Las esencias son una terapia excepcional y sutil de la medicina vibracional que en los últimos 60 o70 años ha adquirido una gran popularidad. Muchos de los que conocen este método creen que surgió a principios del siglo XX, existen datos que indican que las esencias florales se utilizaban ya desde muy antiguo. Mientras que la mayoría de médicos estadounidenses desconocen las esencias, éstas han sido usadas con éxito en Europa (sobre todo en Inglaterra) por muchos terapeutas. Este procedimiento de la medicina vibracional puede ser útil para reequilibrar los diversos sistemas de energía sutil del ser multidimensional.

 FITOMEDICINA. LAS DIFERENTES TERAPIAS BASADAS EN LAS PLANTAS

En el transcurso de las últimas décadas, el interés por la fitomedicina, el uso de plantas medicinales de modo terapéutico, ha crecido de forma espectacular. Recientemente se ha registrado un rápido incremento en las ventas de remedios herbales derivados de plantas: la hierba de San Juan contra la depresión, y el palmito contra los problemas de próstata. Incluso en la prestigiosa revista de la Asociación Médica Americana (Journal of the AMA) se ha publicado un artículo sobre el uso del palmito para tratar el aumento de tamaño de la próstata, en el que se defendía que la fitoterapia era tan eficaz como los medicamentos actuales y a la que, sin embargo, se asociaban menos efectos secundarios que a las medicinas convencionales. Lo irónico del caso es que la medicina moderna está retomando el interés por los remedios basados en las plantas que, al fin y al cabo, formaban los métodos predominantes de terapia medicinal antes de la revolución farmacológica que siguió a la II Guerra Mundial. Las plantas poseen unas propiedades curativas excepcionales que aún no….

Aún se requiere que las observaciones psíquicas de personas intuitivas entrenadas sean validadas por medio de aparatos de medición vibracional más nuevos y de mayor precisión. La capacidad de medir y registrar los cambios tanto cuantitativos como cualitativos en los componentes de dimensiones superiores de la anatomía humana tendrá un importante papel en la medicina vibracional del futuro. Esto no excluye que los descubrimientos realizados a partir de diferentes fuentes intuitivas en relación con las esencias florales no sean reveladores y fascinantes.

Gracias a estos estudios, Bach llegó finalmente a la conclusión de que las esencias florales actuaban sobre los cuerpos espirituales. También creía que la anatomía sutil humana era magnética por naturaleza. gran parte de la investigación moderna sobre la  energía vital proyectada por las manos de un sanador hace pensar que el ámbito superior de la anatomía espiritual humana de la que hablaba Bach se compone de una energía y una estructura que, de hecho, son de índole magnética. Sin embargo, la naturaleza magnética de los cuerpos espirituales y la fuerza vital es distinta al magnetismo entre metales. La energía vital es un pariente lejano de la energía magnética asociada a los imanes permanentes. Bach creía que nuestras expresiones emocionales eran reflejo de los patrones de energía sutil que llevamos en los cuerpos espirituales “magnéticos”. Cuando las personas se obstinaban en una determinada manera de reaccionar emocionalmente al mundo que les rodeaba, era porque sus cuerpos emocionales magnéticos también estaban anclados en patrones de energía emocional similares. Siguiendo esta misma línea de razonamiento, si los patrones de energía de los cuerpos astral, emocional y mental pueden influir indirectamente en los cuerpos etéreo y físico, las alteraciones emocionales podrían acabar comportando enfermedades físicas a través de la conexión energético-sutil entre la dimensión física y la espiritual. Bach, al igual que los terapeutas que utilizan las esencias florales en la actualidad, siempre creyó que las esencias florales poseen la capacidad de reequilibrar vibracionalmente las alteraciones en los cuerpos sutiles y los chakras de modo que favorecen una mejora en la salud psicológica y física. Esta convicción se basa en parte en la observación clarividente de la acción de las esencias florales en la anatomía física y sutil humana, así como en las observaciones clínicas de las respuestas de los pacientes a la terapia floral. Una de las razones por las que las esencias florales parecen afectar tan poderosamente a la anatomía sutil humana estriba en que tienden a presentar más energía vital de las plantas que otros remedios vibracionales.

Las esencias florales contienen un tipo de tintura líquida de la energía vital de una planta, además de sus patrones energéticos curativos. La flor es la culminación de la planta y presenta la concentración más elevada de su energía vital. Al fin y al cabo, la flor es el lugar en que muchas plantas son polinizadas y capaces de reproducirse. Cuando se obtiene una esencia floral por el método solar, la energía pránica de la luz solar transfiere o imprime una pequeña cantidad del patrón de esta energía en el agua. En ciertos aspectos, este proceso es análogo a la realización de las antiguas improntas solares que se realizaban exponiendo a la luz del sol una hoja de papel fotosensible. Al sumergir el papel fotográfico expuesto al sol en una solución de revelado, aparecía rápidamente la imagen de la hoja de la planta que se encontraba sobre el papel. De modo parecido, la energía de la luz solar es capaz de imprimir una especie de huella etérea de la flor de una planta en el agua. Es agua en sí misma no presenta moléculas medicinales de la flor, sino que contiene un patrón de energía sutil que puede producir profundos efectos en el ser humano se prescribe adecuadamente para una gran variedad de trastornos médicos y emocionales.

El uso de esencias florales en la curación representa un enfoque basado en una comprensión espiritual de la enfermedad humana. El Dr. Bach consideraba las enfermedades como el reflejo de una falta de armonía divina entre el alma y la personalidad consciente. Expuso el concepto de que todas las almas se encarnan en un cuerpo físico, llevando consigo un “propósito divino” que se manifestará a lo largo de la vida de un individuo. Según Bach, la personalidad se desconecta del propósito real del alma, ya sea debido a influencias externas o fuerzas internas y una falta de armonía emocional. Para él, las enfermedades eran experiencias de aprendizaje que ayudaban a las personas a reconocer el error de sus percepciones, sus concepciones desencaminadas y sus expresiones emocionales negativas. Desde su punto de vista, la falta de armonía entre la mente y las emociones propiciaba todo tipo de enfermedades, sin importar cuáles fueran sus supuestos orígenes bacterianos, virales, genéticos o medio-ambientales. Entre los patrones emocionales característicos de falta de armonía mental y emocional que Bach consideraba precursores de las enfermedades se encontraban la impaciencia, la actitud excesivamente crítica, la aflicción persistente, el miedo excesivo el terror extremo, la amargura, la falta d e autoestima, un entusiasmo desmesurado, una contención excesiva, la indecisión, la duda, la ignorancia, la negación o la represión, el resentimiento, la agitación, la apatía, la indiferencia, una fuerza de voluntad débil y la culpa, entre otras.  Bach creía que sus treinta y ocho esencias florales proporcionaban los patrones vibracionales necesario para ayudar a neutralizar o servir como antídoto de los aspectos energético- sutiles negativos asociados a cada uno de estos estados emocionales y mentales negativos. La ingesta de la esencia floral iba seguida de una inundación del cuerpo de vibraciones de energía sutil reequilibradota, positiva y curativa. En otras palabras, Bach pensaba que sus remedios florales no sólo neutralizarían los patrones de energía emocional y mental negativa, sino que también infundirían vibraciones positivas asociadas a virtudes específicas, como el amor, la paz, la constancia, la amabilidad, la fuerza, la comprensión, la tolerancia, la sabiduría, la compasión, el valor o la alegría. Al cabo de un tiempo de administrar remedios florales, Bach observó en sus pacientes profundos cambios emocionales y mentales, además de una mejoría de sus síntomas físicos. Con el tiempo, los pacientes disfrutaban de una mejor salud física general, al tiempo que se restablecía el equilibrio de su nivel mental, emocional y espiritual. Con respecto a sus acciones terapéuticas, es importante tener en cuenta que las esencias florales no reprimen las emociones negativas. Simplemente actúan como catalizadores que ayudan a los cuerpos espirituales a liberarse de los patrones de energía mental y emocional negativa no deseada.  Se creía que las flores que Bach utilizaba para sus remedios procedían de plantas de un “orden superior”. Estas flores poseían ciertas propiedades del alma representadas por determinadas longitudes de onda de energía y frecuencias de vibración de energía sutil asociadas con ciertas plantas. Cada una de las propiedades del alma “capturadas” por los remedios florales se hallaba en sintonía con una frecuencia en particular del campo de energía humano multidimensional. Según Bach, todas las almas humanas contienen treinta y ocho propiedades deferentes, que, a su vez, se hallan representadas en sus diferentes remedios florales.  Estas propiedades pueden considerarse análogas a los potenciales energéticos, las virtudes o incluso las “chispas divinas” de la inteligencia. Por medio de estos estudios intuitivos, Bach llegó a la conclusión de que si surgen conflictos entre el propósito del alma de una persona y las acciones de la personalidad consciente, la frecuencia del campo de energía se alteraría, quedaría en desarmonía o incluso disminuiría. Se consideraba que esta aliteración vibratoria del campo de energía de una persona creaba un efecto negativo en su psique. Si se prescribía correctamente para un determinado patrón emocional negativo, el remedio floral de Bach era capaz de volver a proporcionar la frecuencia vibratoria emocional que había sido alterada o distorsionada. En cierto modo, la terapia floral de Bach puede considerarse como un modo de infundir a la personalidad el patrón de energía emocional de una determinada frecuencia ausente. Si bien las esencias parecían proporcionar frecuencias de energía sutil específicas de cada emoción, también parecían tener ciertas afinidades energéticas con determinadas propiedades del alma desequilibradas. En un nivel superior, cada esencia fortalece el contacto entre la personalidad consciente y las propiedades vibratorias del alma. Así, un remedio floral actúa como un catalizador energético que ayuda a restablecer el contacto entre la personalidad y el alma o el yo superior.

Si, por un lado, los remedios florales de Bach pueden actuar conectando de nuevo la personalidad con el yo superior, en la actualidad existe un gran número de nuevas esencias florales a las que se atribuye un espectro más amblo de acciones terapéuticas en el cuerpo físico, así como en los cuerpos espirituales. Además, se cree que algunas de las nuevas esencias florales también actúan reequilibrando los cuerpos emocional y astral, a fin de restablecer la armonía en aquellos patrones de energía negativa. Al igual que los remedios florales de Bach originales, cada una de las nuevas esencias florales es bastante específica en su acción vibracional sobre determinados patrones de energía emocional y mental. Algunas de estas nuevas esencias tienen una afinidad hacia determinados aspectos de la anatomía humana.



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